La permanencia de alrededor de 5 mil migrantes en Ceuta mantiene bajo presión a los servicios sanitarios de la ciudad autónoma, donde se han registrado casos de gastroenteritis aguda, sarna e impétigo. La situación ocurre mientras continúa la disputa política sobre el destino de los menores que llegaron desde Marruecos a finales de julio.
El aumento de enfermedades asociadas con condiciones de hacinamiento llevó a habilitar regaderas para las personas que permanecen en la ciudad. Además, el personal de enfermería reportó un deterioro en su salud mental debido al agotamiento y a la presión derivada de la atención extraordinaria.
Presión sobre el sistema de salud
La atención a miles de personas migrantes se suma a las dificultades estructurales del sistema sanitario de Ceuta. En los últimos días, las autoridades informaron que miles de migrantes habían recibido atención en unidades de primer nivel y hospitales, en medio de la emergencia provocada por la llegada masiva registrada el 30 y 31 de julio.
La situación también ha generado llamados para reforzar las medidas de higiene, proteger al personal expuesto y garantizar atención médica tanto a la población migrante como a los residentes y trabajadores de la ciudad.
Debate por el retorno de menores
En el ámbito político, la ministra española de Juventud e Infancia, Sira Rego, sostuvo que los menores no pueden ser devueltos de manera automática. Antes de cualquier retorno, debe analizarse el interés superior de cada menor, escuchar su opinión y verificar si cuenta con una familia a la que pueda regresar.
La postura del Gobierno enfrenta las exigencias del Partido Popular, que ha reclamado el regreso de las personas que permanecen en Ceuta. Mientras tanto, las autoridades continúan buscando mecanismos de acogida y traslado para aliviar la presión sobre la ciudad y ofrecer protección a los menores no acompañados.

