Skip to main content Scroll Top

El asesino y sus motivos: una reflexión sobre la investigación y la libertad de pensamiento

el-asesino-y-sus-motivos-una-reflexion-sobre-la-investigacion-y-la-libertad-de-pensamiento

La investigación no consiste únicamente en reunir datos: también implica formular preguntas, buscar explicaciones y examinar los motivos detrás de los fenómenos. Esa es la premisa del ensayo “El asesino y sus motivos, una reflexión sobre la investigación y la libertad de pensamiento”, publicado el 25 de octubre de 2026.

El texto utiliza la figura del investigador-detective, representada por personajes como Guillermo de Baskerville y Sherlock Holmes, para plantear que toda indagación nace del asombro y de la necesidad de encontrar un porqué. Desde esta perspectiva, investigar también es una forma de pensar con apertura y de resistir las respuestas simplistas.

Investigar más allá de las estadísticas

El ensayo sostiene que la investigación pierde profundidad cuando se limita a describir fenómenos o registrar cifras. Para el autor, las preguntas incómodas y la búsqueda de sentido son indispensables para prevenir el dogmatismo, la cerrazón y el fanatismo, especialmente dentro de los espacios educativos.

En ese argumento aparece la reflexión del filósofo Eduardo Nicol sobre la formación moral de los educadores. El texto recupera su preocupación por una crisis educativa en la que los estudiantes pueden convertirse en víctimas de un entorno sin principios claros, y vincula esa problemática con la responsabilidad de quienes enseñan e investigan.

El papel de las instituciones científicas

La reflexión también repasa parte de la historia institucional de la investigación en México. Menciona la creación del Instituto Politécnico Nacional, los primeros organismos de coordinación científica y el surgimiento del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, antecedente de las instituciones actuales del sector.

El Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores fue creado en 1984 para reconocer la labor de quienes producen conocimiento científico y tecnológico. El ensayo recuerda ese propósito y cuestiona que los criterios institucionales puedan subordinar la investigación a una ideología o privilegiar, por principio, el trabajo realizado en instituciones públicas frente al de organizaciones privadas.

La universidad como comunidad de pensamiento

Uno de los planteamientos centrales del texto es que una universidad no puede reducirse a un sistema administrativo. Su función esencial, sostiene el autor, consiste en formar una comunidad de personas dispuestas a pensar, investigar y debatir con libertad.

El ensayo advierte además sobre la posibilidad de convertir la investigación en una herramienta para obtener prestigio o beneficios personales. Frente a ello, propone recuperar el tiempo, el sosiego y la independencia intelectual necesarios para formular preguntas relevantes y construir proyectos colectivos.

La conclusión plantea que una comunidad científica dividida facilita el avance del cinismo y del dogmatismo. Por eso, defender la libertad de pensamiento no significa rechazar las instituciones, sino exigir que cumplan su función de proteger la búsqueda abierta del conocimiento.