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Industria del chocolate enfrenta volatilidad del cacao y mayores costos en México

La industria del chocolate en México enfrenta un escenario de presión por la volatilidad internacional del cacao, el aumento de los costos logísticos y el encarecimiento de los combustibles, aunque mantiene una perspectiva de crecimiento en el valor de sus ventas durante 2026.

Las ventas de chocolate en el país se estiman en alrededor de 55 mil millones de pesos este año, un incremento de 11 por ciento en valor. Sin embargo, el volumen comercializado no ha registrado un aumento significativo, debido a que el crecimiento está impulsado principalmente por el encarecimiento de materias primas como cacao, azúcar y leche.

El precio del cacao mantiene la presión sobre el sector

Uno de los principales retos para los fabricantes es la inestabilidad del precio del cacao. En los últimos años, la cotización de la tonelada pasó de aproximadamente 4 mil a 12 mil dólares y posteriormente se ubicó cerca de los 6 mil dólares, una variación que dificulta la planeación de costos y producción.

La volatilidad está relacionada con factores climáticos, el impacto del fenómeno de El Niño y la concentración de cerca de 70 por ciento de la producción mundial en países africanos. Aunque el mercado ha mostrado señales de estabilización durante 2026, los precios permanecen por encima de los niveles previos a la crisis de abastecimiento.

El incremento de los costos de transporte y combustibles también ha afectado a las empresas que trasladan mercancías entre distintos continentes. Las tensiones geopolíticas y las interrupciones en las cadenas logísticas han añadido presión a la importación de insumos y a la distribución de productos terminados.

México depende de las importaciones para cubrir su demanda

México produce cerca de 27 mil toneladas de cacao al año, pero requiere importar aproximadamente 35 mil toneladas adicionales para atender las necesidades de su industria. El abasto externo proviene principalmente de Ecuador, Perú, Colombia y Costa de Marfil.

Esta dependencia vuelve crítica la estabilidad de las cadenas de suministro y expone a fabricantes y consumidores a cambios en los precios internacionales. En este contexto, el crecimiento del valor de las ventas no necesariamente representa un mayor consumo, sino también el efecto de los costos acumulados en la cadena productiva.

El sector mantiene expectativas favorables para 2026, pero su desempeño estará condicionado por la evolución del mercado mundial del cacao, la disponibilidad de insumos y el comportamiento de los costos de transporte y energía.