El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que los aranceles a los automóviles, camiones, autopartes y acero provenientes de Canadá aumentarán al 50% a partir del 1 de enero de 2027, luego del fracaso de las negociaciones comerciales entre ambos países.
La decisión profundiza la disputa comercial entre Washington y Ottawa, mientras el primer ministro canadiense, Mark Carney, anunció que su gobierno responderá con medidas equivalentes a partir del 8 de septiembre.
Trump comunicó el incremento en su red Truth Social y sostuvo que Canadá ha aplicado durante años aranceles elevados a productos estadounidenses. La medida contempla vehículos de todos los tamaños, componentes automotrices y acero canadiense.
Actualmente, los automóviles canadienses enfrentan un arancel de 25% cuando no incorporan materiales estadounidenses en su fabricación, mientras que las importaciones de acero ya están sujetas, en general, a tasas de 50%.
Canadá prepara represalias
Mark Carney afirmó que las exigencias de Estados Unidos podrían desmantelar gradualmente la industria automotriz canadiense. También señaló que Ottawa sólo aceptará negociar desde una relación entre países soberanos y no bajo condiciones que subordinen a Canadá.
El gobierno canadiense prevé aplicar represalias dólar por dólar contra productos estadounidenses. Entre los sectores considerados se encuentran el acero, los lácteos, el equipo agrícola y el papel.
Carney calificó las propuestas estadounidenses como un mal acuerdo y afirmó que Canadá mantendrá como prioridades el fortalecimiento de su producción interna y la diversificación de sus relaciones comerciales con otras regiones, incluida Asia y la Unión Europea.
Impacto en la relación comercial
Estados Unidos es el principal mercado para las exportaciones canadienses, por lo que los nuevos aranceles presionan especialmente a las industrias automotriz y siderúrgica. Canadá también figura entre los principales socios comerciales de Estados Unidos en el intercambio de bienes.
La provincia de Ontario, donde se concentra una parte importante de la producción automotriz canadiense, también reaccionó contra la amenaza arancelaria. Su gobernador, Doug Ford, llamó a utilizar todas las herramientas disponibles, incluida la posible restricción de electricidad y minerales críticos hacia Estados Unidos.
La escalada ocurre después de que las conversaciones entre ambos gobiernos fracasaran y de que Washington impusiera nuevos aranceles de 50% sobre productos canadienses por aproximadamente 20 mil millones de dólares. La respuesta de Ottawa está prevista para el 8 de septiembre, mientras ambas partes mantienen abierta la posibilidad de retomar el diálogo.

