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Violencia y restricciones agravan las condiciones de vida palestinas en Cisjordania

B’Tselem, organización israelí de derechos humanos, presentó un informe que documenta una política sistemática para desmantelar las condiciones de vida colectiva palestina en Cisjordania ocupada. El documento identifica violencia, restricciones de movimiento, presión económica, destrucción social y apropiación territorial como elementos de un mismo proceso.

El reporte, elaborado con base en alrededor de 2 mil testimonios de palestinos, sostiene que las comunidades han sido expulsadas o fragmentadas mientras aumenta la presencia israelí mediante asentamientos, puestos de avanzada, granjas e infraestructura civil.

Un proceso que afecta la vida cotidiana

La investigación señala que las restricciones dificultan el acceso al trabajo, las escuelas, los servicios médicos, las oficinas públicas y las tierras de cultivo. También describe demoliciones, confiscaciones, controles militares y ataques de colonos como mecanismos que reducen el espacio disponible para las comunidades palestinas.

El informe plantea que estas medidas no constituyen hechos aislados, sino un proyecto político que modifica de manera permanente el territorio y las condiciones de vida. La organización afirma que la ocupación militar se utiliza para reforzar el control israelí y limitar la continuidad de la sociedad palestina.

Impacto económico y desplazamiento

Entre los datos incluidos se encuentra el aumento del desempleo en Cisjordania, que pasó de 13.1 por ciento en 2022 a 31.3 por ciento en 2024. El documento también señala que, durante 2025, al menos la mitad de los jóvenes enfrentaba desempleo y falta de oportunidades para continuar sus estudios.

B’Tselem vincula el deterioro económico con las restricciones a la movilidad, la pérdida de tierras y la expansión de los asentamientos. La organización califica el desplazamiento de comunidades palestinas como una forma acelerada de limpieza étnica y denuncia que el proceso busca consolidar una presencia israelí permanente en el territorio.

El reporte concluye que la combinación de violencia, controles, presión económica y cambios territoriales está debilitando las posibilidades de permanencia y organización colectiva de la población palestina en Cisjordania.